pierdo el tiempo forzando intentos de imaginar un presente feliz
cuando entienda lo que en verdad estoy haciendo, ya voy a estar haciendo algo nuevo que no sé bien de qué va
martes, 3 de octubre de 2017
olvidé lo que me hacía respirar
martes, 1 de julio de 2008
constantemente
estoy incorporando a mí mucha información, mucho conocimiento, experiencia por medio de la observación: cosas que ordinariamente serían calificadas como "poco interesantes". ¿pero qué me lleva a tomar simplicidades como cosas importantes? el intentar descubrir la escencia del todo para poder así, definir la nada por oposición.
ver que hacía un tiempo lo importante era una cosa, pero que hoy por hoy, quedó en segundo plano, me deja contento. porque sé que estoy dispuesto al cambio. porque sé que el cambio soy yo. porque sé que en definitiva, estoy descubriendo mi mayor profundidad, y dejando a un costado lo exterior, para que simplemente sea un vínculo material con la sociedad y la vida.
la herramienta en definitiva, sería aquella que me transporta en el camino, cual móvil independiente de quien lo conduce. extraer entonces el origen del todo, hace que este móvil no se quede quieto. si bien, pueden ocurrir imprevistos, van a ser tan bienvenidos como aquellas cosas de las que sí tengo control.
me gusta pensar que lo que hay en mis cercanías, es fruto, causa y reflejo de lo que intento dejar crecer. con armonía, con paz, con amor, desatando mi ser hacia aquel que realmente quiera descubrir que la felicidad no se consigue en ningún lado que no sea dentro de cada uno, a través de la reflexión, aceptación, transformación, realización y miles más de acciones que podríamos hacer para convertir cada uno de nuestros mundos, en uno tan hermoso que nos deje más... MÁS!
martes, 11 de diciembre de 2007
”La ignorancia es la mayor fuente de felicidad” (Giacomo Leopardi)
Pero conseguir "ser feliz" a través de la ignorancia, es sobrecargar la vida de virtualidad, más sabiendo que es un camino hacia ella. El hecho paradójico que se plantea con este intento, hace que todo fruto de este silogismo sea tan "podrido" como el origen del mismo. Es decir: la ignorancia trae felicidad, entonces, intento ser ignorante para ser feliz. Pero el forzar esta situación, sólo hace remarcar que no se tiene la ignorancia, ya que para fingir no tener conocimientos se necesita de ellos. El hecho de tenerlos y de que éstos no puedan ser eliminados de la existencia propia, hacen imposible el "conseguir" ser ignorante.

¿En qué se basa Giacomo Leopardi para decir esto? Seguramente haya observado a muchas personas que carecían de la razón suficiente como para distinguir los males que acechaban la vida de todos, generando una realidad paralela a la que él tenía, la cual se exteriorizaba con la despreocupación de estas personas.
Entonces no estamos hablando de ignorancia, sino de percepción de la realidad. Es esta cualidad la que hace entonces a la existencia de la felicidad o la carencia de ella.
¿Y por qué entonces no me preocupo por hacer que esta percepción se superponga al pesimismo que antes me planteaba? Sé que es un planteo difícil, pero ¿acaso no prefiero remarcar las cualidades positivas de la realidad que antes creía una gran bolsa de males, antes que anhelar la ignorancia?
Platón decía en El Banquete: "los ignorantes ni aman la sabiduría ni desean hacerse sabios, pues en esto precisamente es la ignorancia una cosa molesta; en que quien no es ni bello, ni bueno, ni inteligente se crea a sí mismo que lo es suficientemente. Así, pues, el que no cree estar necesitado no desea tampoco lo que no cree necesitar".
Mister P. entonces se asemeja más a lo que quiero decir con mi conclusión: si bien en algún momento quise haber sido ignorante, hoy por hoy no es lo que quisiera para mi vida, y considero que es algo que voy a mantener hasta mi último momento. Aunque no me considero una persona sobrecargada de conocimientos, creo que la razón que está adentro mío al menos alcanza para vivir la realidad de una manera un tanto peculiar, con sus pros y sus contras, pero con esa dosis de un-no-se-qué que me presta su energía para levantarme todos los días.